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Tanto por fuera como por dentro el aspecto de las
plantas tiene relación con su manera de vivir y con el
lugar en donde viven.
A principios
de la Era Primaria los vegetales sólo habitaban en el mar. Las
primeras plantas que empezaron a poblar la tierra adaptaron la
configuración y la fisiología heredadas de sus predecesoras, las
algas. En el transcurso del tiempo las distintas especies han ido
experimentando una serie de cambios (mutaciones) originando formas
nuevas de lo que resultan nuevos órganos y variedad de especies.
Los órganos capacitados para permitir la subsistencia en el
continente son: raíz, tallo y hojas.

Los innumerables factores físicos (luz, composición
del suelo) y climáticos (pluviosidad, temperatura),
cambiantes de un lugar a otro del mundo, hizo
que de todas las que crecían en una zona, sólo
sobrevivían las mejor adaptadas. Por ejemplo en
una zona desértica, sólo subsisten los vegetales
capaces de regular al máximo el consumo de agua,
reteniéndola y acumulándola en sus tejidos; o
en la selva, el tallo tiende a alargarse
buscando la luz, factor que escasea debido a la exuberante
vegetación.
La
diversificación también es una consecuencia de la evolución y de
la adaptación al medio. A lo largo de millones de años han surgido
y desaparecido muchas variedades de especies. Tal diversidad es la
causa de que las plantas hayan podido colonizar casi la totalidad
de la tierra: los océanos, las aguas dulces continentales, los
hielos polares y la tierra firme, desde los terrenos pantanosos a
los más áridos e inhóspitos desiertos.

Las plantas son el primer e imprescindible eslabón
que posibilita la vida en el planeta. Toda la
energía que utilizan los seres vivos proviene
de la luz del sol, y los únicos organismos capaces
de aprovechar este tipo de energía para sintetizar
moléculas orgánicas son las plantas verdes, a
través de el proceso de fotosíntesis. Cuando las
plantas son comidas por los animales, estos incorporan
la materia orgánica, lo que les permite crecer.
Esta energía se transmite de unos animales a otros,
formando los distintos eslabones de la cadena
nutritiva. |